bajoelagua de solaris

bajoelagua de Solaris

Los griegos tenían un dios,
Hades, que reinaba en el inframundo y era hijo de Cronos (Tiempo) y de Rea (Tierra). El inframundo era el lugar de los muertos, donde vagaban como sombras que podían ser convocadas por los vivos bajo la forma de recuerdos, emociones, presentimientos, extrañas evocaciones.

Homero, por ejemplo, presenta en la Ilíada a Aquiles abrazando el espectro, "una sombra sin cuerpo", de su amado Patroclo. En el mito de Orfeo y Eurídice, al perder Orfeo a su amada mordida por una serpiente, se dirige desconsolado al Hades y, gracias al encantamiento de su música, logra sortear a los vigilantes Cerbero y Caronte, una vez allí convence a
Perséfone la que le promete recuperarla con la condición de que salga del Hades sin mirar atrás. Orfeo comienza su viaje pero lo angustia escuchar los pasos de su amada cada vez más débiles. Se da vuelta y la pierde para siempre.

Esa misma sensación de pérdida me alcanza cuando, por un momento, me distraigo y se rompe el hechizo, el compromiso transitorio y fugaz que me une con una expresión artística, sea del tipo que sea, cine, música, literatura, plástica. El disfrute requiere dedicación. El arte tiene, para mí, la capacidad -que en Solaris, tiene su océano- de evocar las sombras evanescentes de nuestros recuerdos de cosas ya vividas (aunque algunas raras veces nos parezcan ajenas, como vividas por otro/a).


jueves, 9 de diciembre de 2010

Los Fantasmas del Abasto. Parte II. Luca Prodan

Nunca dejará de sorprenderme la habilidad mágica que muestran ciertos artistas creadores para hacer que esas formas misteriosas y aladas que existen bajoelagua puedan, por brevísimos instantes, escapar de su acuático encierro e impregnar con un residuo o sombra de su presencia una obra de arte permanente.
Este es el caso de Luca Prodan, líder inspirador de la banda SUMO, cuya magia surge del hecho que él, fiel a sí mismo, no solo vivió de manera fortuita y contingente en las inmediaciones del Abasto como haríamos la mayoría de nosotros, sino que literalmente se sumergió en el. Fue en una de esas inmersiones en las que recreó un Abasto vivo, pleno de las huellas y fuertes presencias que produce El Trabajo de Hombres y
Mujeres, a pesar de que ese Abasto desaparecía de  "el mundo real" en el que era sustituido por otro moribundo.
Sin embargo, no es esa carga de muerte, de abandono, la que domina  "Mañanas en el Abasto", por el contrario, el Abasto que nos trae la canción es luminoso, lugar de evocadoras melodías, de bella poesía y de una inevitable resaca de nostalgia. Su letra dice así:

Mañana de sol, bajo por el ascensor,
calle con árboles, chica pasa con temor.
No tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo,
las lentes son para el sol y para la gente que me da asco.
No vayas a la escuela por que San Martín te espera,
estás todo el día sola y mirás mi campera.

Tomates podridos por las calles del Abasto,
podridos por el sol que quiebra el asfalto del Abasto.
Hombre sentado ahí, con su botella de Resero,
los bares tristes y vacíos ya, por la clausura del Abasto.

José Luis y su novia se besan ahí por el Abasto,
yo paso y me saludan bajo la sombra del Abasto.

Mañana de sol, bajo por el ascensor,
calle con árboles, chica pasa con temor.

Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto,
Sergio trabaja en el bar en la estación del Abasto,
piensa siempre más y más, será por el aburrimiento.

Subte Línea B y yo me alejo más del suelo,
y yo me alejo más del cielo, también
ahí escucho el tren, ahí escucho el tren,
estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo.

Y su Música, se Adhiere como Elegante Guante a su Poesía.


EPILOGO
El Abasto en transición que retrató Luca definitivamente ya no existe. En su lugar se ha instalado una MASCARA, una CASCARA VACIADA de los seres con los que jugaba Luca que fueron desplazados por el estéril brillo del metal y del plástico, repoblada con otras gentes, otros olores y otros anhelos.
Pero este, quizás, será el tema de una próxima entrega de esta breve historia del Abasto.
(continuará)

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